El comienzo de las campañas presidenciales ha traído,
como era esperable, una serie de cuestiones, por cierto, todas muy
interesantes. Primero hay que recordar la estrepitosa caída de Golborne,
probablemente el candidato más “penca” que haya tenido partido alguno en mucho
tiempo. Interesante es notar también que la caída de Golborne se produjo debido
a una acusación referida a su desempeño en Cencosud. Interesante es también que
una vez caído Golborne, lo de Cencosud se le olvidó a todo el mundo incluidos
Andrés Allamand y también la Concertación.
Otro dato interesante es que poderosos políticos que
han operado en lo fáctico desde hace décadas, se van de la primer línea, No
siguen Jovino Novoa, Camilo Escalona y Carlos Larraín, dicho sea de paso,
representan más o menos lo mismo. ¿Por qué se van? Es posible que una lectura
optimista diga que ceden paso a otra generación, pero no seamos ingenuos, lo
que hacen es buscar una línea de retirada que les permita seguir teniendo un
ojo avizor sobre los intereses que defienden como si fueran intereses de todos.
También es muy interesante lo que pasó con las
primarias que ahora serán muy acotadas, este hecho fue precisamente el que
precipitó la salida de Escalona. Parece ser que la clase política no entiende
mucho el tono de los tiempos, en defensa de ellos se puede decir que nadie lo
entiende mucho, las cosas están cambiando, pero no sabemos todavía hacía donde
va este asunto.
Las primarias son una idea interesante, es posible
que se hayan ideado con la natural prisa y desprolijidad con que, por lo
general, se hacen las cosas en estos lados. La idea, en todo caso, no es
descartable. No se trata de votar por votar -hay dictaduras que se llevan
bastante bien con constantes procesos electorales- pero probablemente la
primaria era una buena instancia para instalar un debate menos jerárquico y
menos mediático, tal vez con más contenido y atisbando, aunque fuera
parcialmente, un tono participativo. Pero no ha sido posible y se ha impuesto
más bien el cálculo y la componenda propia de las camarillas, como siempre.
Esto es muy lamentable, sin duda.
También resulta muy lamentable que la Concertación
insista con Bachelet como su carta ganadora. ¿Habrá cambiado ella desde 2006 a
2013? Es algo muy improbable. Es
lamentable que ante un escenario nuevo y complejo de escrutar, la propuesta de
una coalición que se pretende mayoritaria, sea la de una candidata que en sentido
estricto es más de lo mismo y menos de lo otro. Es evidente que la clase
política de la Concertación y de sectores ahora anexos a ella, haya operado más
bien bajo la forma del instinto de supervivencia y bajo una lógica muy
elemental, a saber, volver a gobierno. El sentido se tal aserto ha de ser algo
así como que luego de Piñera no es muy difícil el gobierno. Pero probablemente
se equivocan ya que aún no han despertado de la inercia.
En todo caso, ninguna de las candidaturas
presidenciales que salen al ruedo parecen abocarse a intentar comprender el
actual contexto, un contexto difícil de entender y que parece desbordarnos por
todas partes.
1 comentario:
Marcel Claude y que quede la cagá.
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